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Quiero emprender pero, ¿por dónde empiezo?

Quero emprender pero, ¿por dónde empiezo?

3¿Te digo la verdad? Es posible que no te guste lo que te voy a decir, pero allá va. EMPRENDER UN NEGOCIO NO TIENE NADA QUE VER CON LAS SIGUIENTES PALABRAS: Sencillo, relax, asequible, rentable, riqueza, etc… La lista es mucho más larga. Imagino que lo sabes pero quiero empezar este escrito por lo menos bueno. Puedes imaginar, porque es verdad, que emprender un negocio es toda una aventura que no sólo te va a cambiar la vida, la percepción que tienes del “planeta trabajo”, la percepción que tienes de los roles tradicionales de empresario-trabajador, etc.… Te va a cambiar todo, hasta tus hábitos. Por ejemplo: Yo me tenía por una persona “dormilona” y hoy es día 18 de enero de 2017, son las 5:40 am y llevo ya un rato trabajando. Cuando emprendas un negocio verás que tu hábitos, como a mí el sueño, empiezan a cambiarte radicalmente.

Después de esta introducción tan “bonita” te estarás preguntando por qué demonios uno quiere emprender y empezar un negocio. Te estarás diciendo a ti mismo: “oye, pues si tan fastidiado es, ¿por qué no lo dejas y consigues un trabajo?”. Te digo la respuesta: PORQUE TENER UN NEGOCIO, SER EMPEZADOR Y MONTARTE LA VIDA A TU MANERA, SIN TENER QUE DAR EXPLICACIONES A NADIE, ES APASIONANTE Y, AMIGO, SOLO SE VIVE UNA VEZ…

Yo soy de la opinión que más o menos todo se puede hacer. Eso que ahora está tan de moda y que sale hasta en la sopa, lo de “cumplir tus sueños”, pienso que es así, y no lo digo con la boca pequeña. Es cierto. Todo puede hacerse. Todo. Ahora bien (esto es lo que no se suele decir), prepárate para trabajar como una bestia, para el fracaso, para la incomprensión de tu entorno más cercano, para perder dinero, para trabajar gratis y prepárate para llorar. Todo esto va a suceder antes o después. Seguro. Tarde o temprano vas a fracasar, vas a tener ganas de tirar la toalla, de dejarlo todo, de asaltar el Congreso de los Diputados y de amenazar con una metralleta a la persona que decide la cuota de autónomos. Vas tener ganas de irte y buscar un trabajo de 8 horas al día. Vida sencilla, trabajo sencillo…..

Ahora bien -y esto es determinante-, si dentro de tu yo más interior hay algo que te gusta hacer, que lo harías hasta gratis, que te apasiona, que te pone muchísimo, y que encima lo quieres hacer a tu manera porque tienes una VISIÓN, entonces tienes una MISIÓN en el este mundo del trabajo y no te va a quedar más remedio que empezar a ser empresario

Que no te asuste la palabra empresario, el día que emitas una factura por algo que has hecho, producido, servido o gestionado, serás empresario. ¿Por qué no te va a quedar más remedio que establecerte por tu cuenta? Porque se te ha dotado del gen del EMPRENDEDOR. Ojo, también se puede ser EMPRENDEDOR, muy EMPRENDEDOR, si tienes la bendita suerte de recalar en una empresa donde te encuentres con un ecosistema de emprendimiento y emprendedurismo y donde se respete al máximo todo lo que inicies aunque falles (no es fácil. por desgracia no lo es).

Así que, recapitulando. Emprender es de todo menos sencillo y cómodo pero tiene algo que nos gusta y apasiona a los que emprendemos cada día. Y es que, después de conocernos bien y de hacer un trabajo intenso de introspección, nos hemos dado cuenta de que sólo tenemos una opción que es la de volar y transformar el mundo a nuestra manera. Te cuento mi historia a ver si te puedo inspirar: Cuando tenía 19 años empecé a dar clases a alumnos del instituto y con lo que conseguía, podía pagarme los caprichos de juventud. Hasta ahí, nada nuevo bajo el sol. Lo hacía, me lo pasaba bien y me pagaban. Además, sentía una satisfacción enorme cuando los padres me llamaban para decir que sus hijos había aprobado. Luego, acabé la carrera de ingeniería, pasé por en tres empresas en siete años como ingeniero. En la última, en la que estuve más de cuatro años, no me pagaban nada mal y tenía coche de empresa, móvil, portátil, gasolina, dietas, a las 17.30 estaba en casa todos los días. En fin, una vida total y absolutamente cómoda. Cómoda, sí. Pero totalmente depresiva. Y me sentía mal porque no podía quejarme.

Había conseguido una de esas cosas que los padres suelen decir. Me había “colocado”. Pero tenía que agachar la cabeza. Siempre he sido una persona inconformista y yo ya había pasado por la experiencia de hacer aquello que me gustaba: Dar clases (cosa que hacía hasta gratis).

Así que un día me fui a Alicante y hablé con mi jefe y se acabó. Voy a dedicarme a aquello para lo que fui diseñado y aquello para lo que creo que valgo. Y sobre todo, voy a tomar las riendas de mi vida para dedicarme a mi verdadera VOCACIÓN que es la formación de las personas.

Antes que hacer nada, como hemos hecho antes, piensa en aquello que te emociona cuando lo haces. Algo que no puedes dejar de hacer y que sabes que eres bueno en ello (es curioso como aquello que nos emociona es lo que mejor se nos da). Piensa. No te lo tomes a la ligera. Esta parte es muy importante. Normalmente, cuando se hacen cursos, ponencias, tutorías, talleres para fomentar el espíritu emprendedor, fíjate que se suele poner el foco en aquello que vas a hacer. Es decir, que producto o servicio vas a desarrollar: EL MODELO DE NEGOCIO. Eso es lo que normalmente pasa y, sinceramente, no creo que sea la mejor manera. No creo que se estén enfocando bien estos encuentros (lo digo por si has ido a alguno, que seguro que sí).

Fijarnos solamente en que sé hacer y como diseñar productos y servicios sin tener en cuenta nada más, puede quedar en poca cosa si no tenemos en cuenta un tercer protagonista: EL MERCADO.

Voy a contarte cuál creo que debería ser el proceso de emprendimiento básico para establecerte por tu cuenta y tener tu propio negocio. Esto, evidentemente, da para bastante más que unas pocas líneas, pero lo voy a resumir al máximo:

1) Ahora viene una parte un poco más complicada que es transformar tu vocación en una profesión. Y creo que es en esta parte donde, como te decía antes, se falla. Por regla general ponemos el foco en aquello que somos capaces de hacer o en aquello que podemos fabricar. “¿Y vender? Ah… ¿vender? Bueno, ya lo venderemos…. No sé”. Este es el verdadero problema de los negocios que empiezan. ¿Has pensado a quién puedes ayudar con tu servicio/producto? Dicho de otra manera, ¿crees que puedes ayudar a alguien con tu servicio/producto? Tu futuro negocio, ¿tiene algo que tus competidores no tienen? ¿No? Pues puedes empezar a preocuparte…. Si quieres tener un negocio para que dure unos cuantos años tienes que tener algo que te identifique y que además, aporte soluciones imaginativas a los problemas de tus futuros clientes. Entonces, si eso pasa, podrás tener clientes contentos. A nadie le interesa lo que vendes. Lo siento, pero es así. Lo que a la gente le interesa de ti es EN QUÉ LES PUEDES AYUDAR y CÓMO HACES PARA SOLUCIONARLE LOS PROBLEMAS QUE TIENEN. El resto de cosas no significa que no sean importantes, significa que sólo te interesan a ti. A tu futuro cliente, evidentemente NO. Haz lo posible por vender soluciones y beneficios. No vendas producto. ¡Eso lo hace todo el mundo! Te pongo un ejemplo: Harley Davison, la marca americana de motocicletas, ¿Qué vende? ¿Motos?… Pues no. No vende motos, vende estilo de vida y libertad. Las motos tienen precio, pero la libertad ¿qué precio tiene? Incalculable. Las motos de Harley, por si no lo sabes, no son buenas técnicamente hablando. Pero los intangibles que van adheridos a la compra de una Harley van mucho más allá.

Las motos de Harley, el café de Starbacks, la coca cola (agua con azúcar y gas) son marcas que tienen un alto VALOR AÑADIDO. Busca ese valor añadido y súmaselo a lo que vendes y lo que haces. Eso se llama PROPUESTA DE VALOR. Es entonces cuando puedes pedir la cantidad de dinero que quieras por tu producto/servicio. Guy Kawasaki, un gurú del marketing, lo tiene muy claro: “O eres diferente o eres barato” y no hay mucho más que decir… ¿Verdad?

2) Hemos pasado de una idea, de una vocación y de una intención a empezar a plantear un negocio “en serio” y para ello tendrás que tener un producto y/o servicio que vender y una propuesta de valor que la haga sostenible en el tiempo. Vale. ¿Y ahora qué? Pues ahora “atarte los machos” y salir a la calle dispuesto a fracasar una y otra vez hasta que salga bien. Tienes que COMUNICAR a todo el mundo lo que haces y cómo lo haces pero tendrás que poner, como hemos visto antes, el foco en los beneficios que tiene tu negocio y en qué hace que seas mejor que tu competencia. Pero te aconsejo que te prepares para visitar a mucha gente, a interactuar con tus posibles clientes, proveedores, conectores, prescriptores y que les preguntes por sus males. Dicen que el buen vendedor no es el que más habla sino el que más escucha. Escucha a las personas de tu entorno. Tenemos dos orejas y una boca, úsalas de manera proporcional. Presta atención; mientras escuchas puedes aprender algo, mientras hablas no. Lo dicho, sal a la calle. Patéatelas. Déjate la vida por conseguir un cliente y trátalo como si el mundo empezara y acabara en esa persona. No le vendas, SÍRVELE. Y a partir de ahí piensa en el siguiente cliente.

3) Necesitas pasar a la acción. Está bien pensar y planificar y es necesario que lo hagas con cabeza, pero debes ponerte en marcha lo antes posible porque sólo de la acción te van a salir cosas que antes ni pensabas que podrían si quiera existir. Y ahí es cuando se da el milagro. El milagro de la mutación de los negocios…. Y es que conociendo, preguntando e interactuando con la gente, verás antes que nadie los cambios que has de hacer en tu negocio para adaptarte al mercado. Sentado en una silla, en tu casa, no puedes saber lo que está pasando en la calle así que, aunque tu negocio esté planteado de manera sobresaliente en un papel, tienes que salir a testear. Y tendrás que pulirlo y adaptarlo al mercado que te rodea.
Si te adaptas ganas, sino te adaptas, desapareces. Adaptarte al mercado y tener capacidad para ir moldeando tu negocio es clave para conseguir el éxito.
Ya lo dijo un tal Charles Darwin: “No sobreviven las especies más fuertes, sobreviven las especies que mejor se adaptan a los cambios”

Como resumen, podríamos decir que lo primero que tienes que hacer es pensar en quién eres, en qué te gusta hacer y tener una VISIÓN. Posteriormente, pensar en SUMAR VALOR a tu modelo de negocio. Luego, salir a la calle, dejarte ver, preguntar, escuchar, COMUNICAR… Y por último, lo más importante: Adaptar tu negocio al MERCADO.
Para acabar, solo quiero desearte suerte. Espero que mi madrugón te haya servido para mejorar algunas cosas. Transformar tu mundo a través de tu vocación no es fácil pero sí que es posible.

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